“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

22/1/13

Marcel Mariën / Teoría de la revolución mundial inmediata

Foto: Marcel Mariën
"La Teoría de la revolución mundial inmediata es la historia de una conjura de unos comunistas, de un grupo muy reducido de personas afines discretas y resueltas que deciden establecer el comunismo por los mismos medios de los que se valen el capitalismo de consumo y el sistema de la democracia representativa para imponer sus productos y partidos: lo que llamó Vance Packard la “persuasión clandestina” o lo que el sobrino de Sigmund Freud, Edward Bernays denominó “Propaganda”. Se trata, pues de que, sólo una vez que se haya realizado la revolución, pero no antes, la mayoría de la gente se dé cuenta de que esta ha ocurrido y de que ha participado en ella. Los medios de la revolución no son ya las milicias armadas, ni los grandes oradores, ni la propaganda
revolucionaria, sino los propios instrumentos de dominación del sistema: el consumo, el ocio, la publicidad y el espectáculo. (...) La propuesta de Mariën es sobre todo un chiste y una broma, pero la eficacia del chiste (Witz) consiste según nos enseña Freud en apuntar a un deseo reprimido a través de la ambigüedad de un significante explotada por la “técnica del chiste”. El chiste nunca es solo algo “gracioso”, sino que siempre es el representante de algo imposible de decir y de representar en otro lenguaje, es una “formación del inconsciente” (Lacan). (...) Cuando ya no podemos desear abiertamente, explícitamente una cosa, el comunismo por poner un ejemplo, sólo un chiste negro, muy negro, nos puede salvar permitiéndonos entrever por medio de las risas lo que realmente queríamos. Por otra parte, el chiste que nos propone Mariën no carece de seriedad, de gravedad, pues apela a la necesidad de decidir, de actuar y de hacerlo muy rápido, de tomar por sorpresa a nuestros propios hábitos mentales y de no dar al enemigo que en nosotros mismos reside la posibilidad de reaccionar." (Comentario de John Brown).


Marcel Mariën (Amberes 1920, Bruselas 1993) es un escritor, poeta, ensayista, editor, fotógrafo, cineasta y creador de objetos insólitos que formó parte del movimiento surrealista belga. En 1937 participó junto a Magritte en la exposición colectiva ‘Surrealist Objects and poems’ en Londres. En París conoció a Breton, Éluard, Picasso, Nougé. En la Segunda Guerra mundial se alistó en el Ejército belga y fue hecho prisionero en Alemania. Una vez liberado volvió a Bruselas y fundó las ediciones “La aguja imantada”. En 1943 escribió la primera monografía de René Magritte, y hasta 1946 se dedicó entre otras cosas a vender falsos Max Ernst y Chiricos pintados por el propio Magritte. En 1945 Mariën colaboró en la revista El Cielo azul con Colinet y Dotremont, y publicó con Magritte una serie de octavillas bromistas y subversivas. 

En 1948 Mariën se instala como librero en Bruselas y luego se embarca como marinero en un buque hacia las Antillas haciendo contrabando de cigarrillos y perfumes. En 1953 vuelve a Bruselas, escribe artículos para el consejero cultural soviético y ayuda a René y Paul Magritte a distribuir billetes falsos de 100 francos pintados por el mismo Magritte. En 1954 funda con Nougé la revista Les Lèvres nues, subversiva y anticlerical, y en enero de 1956 publica Histoire de ne pas rire. En 1959 rueda la película La Imitación del cine. En 1962 escribió y distribuyó el panfleto La Grande Baisse (La gran rebaja), coincidiendo con una gran retrospectiva de Magritte, donde anunciaban grandes descuentos en sus obras haciendo ver que el panfleto provenía directamente de Magritte, lo que enfadó mucho al artista y puso fin a 25 años de amistad entre ambos. A finales de 1962 Mariën, que vivía en Nueva York, decidió regresar a casa “por Oriente”, recalando en la China comunista, donde pasó dos años trabajando como traductor. A su vuelta a casa y durante los últimos años se dedicaría sobre todo a la escritura y la fotografía. En 1988 publicó su autobiografía, Le radeau de la mémoire.